
Cuando hablamos de percusionistas han moldeado el propio lenguaje de la música moderna, el nombre de Bernard “Pretty” Purdie aparece en primera línea. Nacido el 11 de junio de 1939 en Elkton, Maryland, Purdie creció empapándose de ritmo, desarrollando su técnica a través de baterías improvisadas de ollas, sartenes y lo que encontrara por medio, golpeándolas con tal obsesión que un vecino tuvo que regalarle su primer set real para poder anclar su pasión. La radio entonces, se convertiría en su fuente de inspiración a la vez de su primer conservatorio, ya que de ella, absorbería el swing de las big bands del momento, los shuffles de R&B y los grooves del góspel, fusionando todos esos estilos en un sonido tan fluido como preciso. Count Basie, Duke Ellington y Buddy Rich le dieron el gusto por el swing; los bateristas de iglesia le enseñaron ese pulso profundo, pero lo más significativo fue su capacidad de hacer cantar a la batería, de dotar al ritmo con una voz propia.

A comienzos de los sesenta se mudó a Nueva York, y se puso literalmente , manos a la obra en diversos clubes e infinitas sesiones, llamando la atención por su velocidad, resistencia y esa habilidad innata de marcar el tiempo como un metrónomo humano. Su nombre llegó hasta el círculo de James Brown, y cuando el Padrino del Soul necesitó un baterista capaz de compactar el groove hasta dejarlo hermético, Bernard Purdie fue el elegido. De Brown aprendió el arte de la precisión funk, el golpeo con precisión quirúrgico y propio significado del “ritmo” en sí mismo.
Su ascenso no se basó en su virtuosismo, sino en su capacidad de transmitir el feeling. Su arma secreta se convirtió en lo que él mismo llego a bautizar como el “Purdie Shuffle”, un shuffle de medio tiempo cargado de un espectro de notas musicales en las que el swing y el funk se entrelazaban. Un shuffle que se convirtió en su sello característico y que aparecería en temas como Home at Last de Steely Dan y en Rosanna de Toto (a través del homenaje de Jeff Porcaro). Aunque el estrellato real de Purdie, no se forjó mediante en un solo truco de percusión. Su verdadera fuerza residió en su versatilidad: a unión perfecta entre el fatback del funk, ese ritmo de batería pesado, “grasiento” pero a la vez conmovedor, muy acentuado en en el contratiempo, el cual puede disfrutarse en el tema de Rock Steady de Aretha Franklin; la sincronización quirúrgica junto a James Brown, o la solidez rítmica con Hall & Oates. Y no es que Purdie, marcara el tiempo como un metrónomo, simplemente lo creaba, estirando y comprimiendo su base rítmica hasta hacerla sentir viva. Es por ello que los productores musicales lo adoraban ya que además clavaba la base en la primera toma; los músicos lo amaban porque los hacía sonar mejor y el público lo veneraba porque cada golpe de su baqueta contaba una historia cruzando el soul, el funk, el R&B, el jazz y el rock, y demostrando que un gran baterista no solo acompaña una canción: la define.
Con su reputación en alza, también creció su obra discográfica. Su carrera en solitario comenzó con “Soul Drums” (1967), un disco que anunciaba su llegada como líder de banda, no solo acompañante. En los setenta lanzó proyectos como “Purdie Good! “(1971), “Soul Is… Pretty Purdie” (1972) y la banda sonora “Lialeh” (1973), mezclando funk, soul y jazz de una forma que expandía los límites de un álbum liderado por un baterista. Pronto se convirtió en músico de sesión de primera línea, apareciendo en cientos de discos. La lista de colaboraciones es una especie de salón de la fama: Aretha Franklin, James Brown, Nina Simone, B.B. King, Gil Scott-Heron, Steely Dan, Cat Stevens, Hall & Oates, Joe Cocker. Su versatilidad no sólo contribuyó al pulso de algunos de los cortes más feroces de Aretha Franklin, sino a la magia del groove con Steely Dan, o a la estabilidad en la experimentación político-musical junto a Gil Scott-Heron. Purdie nunca se autolimitó, al contrario, se extendió allá donde el groove lo llevara. Y con el paso de las décadas siguió grabando, publicando material educativo y girando por el mundo, siempre con el mismo mensaje: el ritmo es vida.

Bernard “Pretty” Purdie es el baterista de los bateristas, ese cuyo ritmo es un movimiento en sí mismo. Sus grooves se han convertido en las plantillas que posteriormente los productores de hip-hop han usado; su shuffle, una clase magistral de percusión estudiada por generaciones; su trabajo de sesión: la columna vertebral de la edad dorada del soul. Purdie nos ha enseñado que la batería no es para lucirse, sino para servir a la canción, profundizar la emoción y agitar el cuerpo. Cada una de sus notas fantasma susurran “menos es más”, y son pura sutileza revolucionaria. Su huella impregna toda la historia de la música negra: desde la urgencia nacida en las iglesias del soul hasta la síncopa corporal del funk. Hoy su influencia vive en cada baterista que elige la base sobre la florituras. Bernard Purdie ha demostrado que el groove es eterno, y su legado confirma que el ritmo, cuando se toca con corazón y precisión, es tan poderoso como cualquier letra o melodía. De ese modo, simplemente, casi sin hacer ruido,

Discografía solista de Bernard Purdie
• Soul Drums (1967)
• Purdie Good! (1971)
• Soul Is… Pretty Purdie (1972)
• Stand By Me (Whatcha See Is Whatcha Get) (1971, solo en Japón)
• Lialeh (Original Soundtrack) (1973)
• Purdie as Funky as He Wants to Be (1975)
Delights of the Garden (con The Last Poets, 1978, frecuentemente co-acreditado)
• Mr. Purdie (1978)
• Coolin’ ‘N Groovin’ (1993)
• Soul to Jazz (1997)
• Soul to Jazz II (1999)
• After Hours (2003)
Colaboraciones destacadas
Bernard Purdie tocó en cientos pero aquí van los esenciales que marcan su huella:
• Aretha Franklin – Young, Gifted and Black (1972), Amazing Grace (1972), Rock Steady (single)
• James Brown varias sesiones, actuaciones en vivo a principios de los 60
• Steely Dan – Pretzel Logic (1974), The Royal Scam (1976), Aja (1977)
• Hall & Oates – Along the Red Ledge (1978)
• múltiples sesiones, incluyendo Silk & Soul (1967) – Multiple sessions, including Silk & Soul (1967)
• B.B. King – King Size (1977)
• Cat Stevens – Catch Bull at Four (1972), Foreigner (1973)
• Gil Scott-Heron – Pieces of a Man (1971), Winter in America (1974)
• Joe Cocker – Stingray (1976)


Tomas Angel Jimenez
27 de enero de 2026
Excelente artículo de este grande del jazz y la música !!