Hubo un tiempo en el que Bob Marley necesitó un nuevo sonido para llevar a los Wailers hacia un nuevo capítulo de su historia y el destino respondió a sus plegarias en forma de tres poderosas mujeres: Rita Marley, Marcia Griffiths y Judy Mowatt. En ese momento, cada una ellas , por separado, ya habían trazado su propio camino en la escena musical jamaicana mucho antes de que el nombre I-Threes existiera. Rita, nacida Alfarita Anderson en Santiago de Cuba fue criada en Kingston, donde se había empapado de música góspel, había nutrido su espíritu rastafari y había grabado con las Soulettes, grupo vocal jamaicano de éxito en la escena Ska y Rok Steady de los años 60s y que así vez patrocinado por e mismo Marley. Por entonces, Rita ya se había convertido en la esposa de Bob, y aportaba cierta intimidad y convicción a su música. Marcia Griffiths, por el contrario era conocida como la “Reina del Reggae”, con una voz aterciopelada que había conquistado en los sesenta junto a Bob Andy en el dúo Bob & Marcia, logrando éxitos internacionales como Young, Gifted and Black. Judy Mowatt, por su parte, había construido su reputación como cantante y compositora, con raíces en el góspel y en grupos de rocksteady como The Gaylettes. Influenciadas por las grandes del soul como Aretha Franklin, por la tradición coral del góspel y por los ritmos firmes del roots reggae, las tres unieron sus fuerzas en 1974, tras conocerse en sesiones de estudio y actuaciones en el vibrante circuito musical de Kingston, y dando lugar una química vocal armónica innegable. Cuando los Wailers perdieron a Peter Tosh y Bunny Wailer, Bob recurrió a estas mujeres para formar la nueva columna vertebral vocal de su banda. Así nacieron las I-Threes.

Las I-Threes fueron simples coristas, sino un instrumento en sí mismo. Sus armonías rodeaban la voz áspera y profética de Bob como seda envolviendo piedra. En Natty Dread (1974), su primer álbum junto a él, canciones como Them Belly Full (But We Hungry) y Lively Up Yourself adquirieron otra dimensión, donde las I-Threes amplificaban el espíritu revolucionario de Marley. Su estilo de llamada y respuesta, heredado del góspel, le dio a la música de Bob un aire comunitario, convirtiendo voz de un profeta en la voz de todo un pueblo. En el escenario, las I-Threes eran pura energía: regias en sus turbantes y vestidos africanos, se plantaban con firmeza al lado de Bob y los Wailers, entregando no solo armonías sino también presencia, elegancia y poder. Las I-Threes convirtieron los conciertos en rituales, especialmente durante las giras de Rastaman Vibration (1976) y Exodus (1977), donde himnos como War o Three Little Birds se transformaban en cantos de desafío y alegría. Su éxito vino de ese equilibrio: la suavidad melódica con la dureza de la resistencia. Ellas le dieron alas a la música de Marley, llevándola al pico del reconocimiento mundial a finales de los setenta.

A medida que los Wailers se fueron convirtiendo en una de las bandas más importantes del planeta, las I-Threes también crecieron como grupo. Álbumes como Kaya (1978), Survival (1979) y Uprising (1980) mostraron sus armonías cada vez más afiladas, su rol ya no solo de apoyo sino esencial en el sonido de los Wailers. Sin embargo, tras la muerte de Marley en 1981, las I-Threes entraron en declive. Sin Bob en el centro, la unidad de propósito cambió. Continuaron actuando juntas en homenajes, festivales y conciertos especiales, pero la intensidad de sus años dorados se desvaneció. Para finales de los ochenta, las I-Threes dejaron de ser un grupo activo, cada una siguió su propio camino, llevando el espíritu del trío a proyectos en solitario y colaboraciones.

Rita Marley se convirtió en guardiana de la llama, tanto en lo musical como en lo espiritual. Inició una carrera en solitario con discos como Who Feels It Knows It (1981), que contenía el clásico One Draw, convertido en himno del reggae. Rita mantuvo vivo el legado de Bob mientras construía su propia identidad, combinando el roots Reggae con mensajes de empoderamiento femenino y fe rastafari. Más allá de la música, fue clave en la preservación del legado de Marley: fundó el Museo Bob Marley en Kingston, gestionó el patrimonio familiar y apoyó la carrera de los hijos de Bob, incluidos Ziggy y los Melody Makers. Rita pasó de ser una cantante a la matriarca del reggae, un puente vivo entre el pasado y el futuro del género.

Marcia Griffiths, ya respetada antes de las I-Threes, brilló aún más después. Su trabajo en solitario durante los ochenta y noventa la consagró como realeza del reggae. Álbumes como Carousel (1990) y canciones como Electric Boogie la convirtieron en éxito internacional, este último tema dio origen al baile global “Electric Slide” por cierto. Pero fue su voz, siempre cálida y llena de soul, la que la mantuvo en el centro de la evolución del reggae. Colaboró con figuras como Beres Hammond y Buju Banton, demostrando adaptabilidad y vigencia. Mientras muchos artistas desaparecían con el cambio de las mareas, Marcia se mantuvo firme: su catálogo es tanto un testimonio de longevidad como la banda sonora de generaciones.

Judy Mowatt tal vez construyó la carrera más aclamada por la crítica. Con Black Woman (1979), firmó lo que muchos consideran uno de los mejores discos de reggae grabados por una mujer. Profundamente político, espiritual y arriesgado, el álbum situó a Judy como una fuerza independiente. Trabajos posteriores como Working Wonders (1985) y su nominado al Grammy Rock Me (1997) confirmaron su visión. Fue la primera mujer del reggae nominada a un Grammy, rompiendo barreras en un ambiente dominado por hombres. Su música trató la liberación, la fe y la identidad de la mujer negra, esculpiendo un espacio único y duradero en la historia del reggae.

Las I-Threes son más que un capítulo en la historia de Bob Marley: es una historia en sí misma. Sus voces le dieron a la música de Marley un poder comunitario, transformando mensajes en movimientos y conciertos en ceremonias. Demostraron al mundo que el reggae no era solo la voz de un hombre, sino eje matriarcal, portador de tradición, espíritu y resistencia en armonía. Como trío, encarnaron la resiliencia de la mujer jamaicana, convirtiendo el góspel, el soul y el roots en una poderosa arma de sonido. Su legado se siente no solo en el reggae, sino en toda la música global: cada trío vocal en la raíz del género lleva su influencia, y cada mujer en el reggae les debe un tributo. Hoy sus contribuciones resuenan en artistas modernos, en la obra de los descendientes de Marley y en la verdad permanente de que el reggae es más poderoso cuando es comunitario. Las I-Threes no solo acompañaron a Marley: expandieron su voz hasta convertirla en la voz de un movimiento.

Discografía de Bob Marley con las I-Threes (1974–1980)

• Natty Dread (1974)

• Live! (1975)

• Rastaman Vibration (1976)

• Exodus (1977)

• Kaya (1978)

• Babylon by Bus (1978, en vivo)

• Survival (1979)

• Uprising (1980)

Confrontation (1983, póstumo, con sus voces)

Destacados en las carreras solistas

Rita Marley

• Who Feels It Knows It (1981)

• Harambe (Working Together for Freedom) (1982)

We Must Carry On (1991, nominado al Grammy)

• Tema clave: One Draw

Marcia Griffiths

• Marcia Griffiths Naturally (1978)

• Carousel (1990)

• Certified (1991)

• Éxito global: Electric Boogie (1983, relanzado con éxito a finales de los 80/90)

Judy Mowatt

• Black Woman (1979)

• Only a Woman (1982)

• Working Wonders (1985)

• Rock Me (1997, nominado al Grammy)